Malestar en Israel por confinamiento durante el año nuevo judío

El gobierno israelí ha decretado un nuevo confinamiento a partir del viernes 18 de septiembre de 2020. Esta medida ha provocado un gran malestar en Israel entre los ciudadanos, por confinamiento durante el año nuevo judío.

En efecto con la aparición de la primera estrella en la tarde del viernes 18, se inicia la celebración del Rosh Hashaná, 5781.

Rosh Hashaná

Cada año los judíos festejan el Año Nuevo con la celebración del Rosh Hashaná, que traducido del hebreo significa “cabeza de año”.

De acuerdo a la tradición judía, esta fecha conmemora la creación del primer ser humano sobre la tierra y es a partir de este día cuando se cuentan los años. Este 2020 según el calendario hebreo concierne al año 5781.

La celebración del Rosh Hashaná comienza con la aparición de la primera estrella, el primer día del mes de Tishrei. Este año corresponde a la tarde del 18 de septiembre y se prolonga hasta el domingo 20 de septiembre.

El sonido del Shofar durante la plegaria matutina, llama a la meditación y a tomar el camino de justicia. Es el primer día de introspección, de hacer el balance de los actos, de plegaria y sensibilidad. Es el día del juicio, cuando Dios abre tres libros.

El de los malos, quienes quedan inscritos, son sellados para la muerte, otro con los buenos, quienes quedan inscritos y sellados en el libro de la vida y un tercero para quienes serán juzgados en Yom Kippur.

Tras el sonido del cuerno Shofar en la Sinagoga, se evita realizar actividades como el trabajo, conducir y usar electrodomésticos. Durante las dos noches siguientes se encienden velas de celebración y se sirven comidas festivas.

Los alimentos tradicionales son manzanas bañadas en miel, pescado, granadas y frutos. El Rosh Hashaná es celebrado por los judíos dondequiera se encuentren.

La medida de confinamiento y el malestar

Tras un consejo de ministros el Gobierno israelí decidió un nuevo confinamiento de tres semanas a partir del viernes 18 de septiembre.

La medida es tomada luego de detectarse una segunda oleada de la pandemia al contarse en veinticuatro horas, unos tres mil positivos y dieciséis muertos.

Paradójicamente Israel habría superado casi sin consecuencias sanitarias el primer brote de la COVID-19. Sin embargo, la segunda oleada amenaza con sobrepasar la capacidad del sistema sanitario israelí.

En efecto, el país presenta actualmente más de 4.000 casos diarios, en un país con una población de apenas 9 millones de habitantes.

En este sentido Israel venía tomando medidas parciales, que incluían el toque de queda nocturno, en aquellas poblaciones con mayor tasa de infecciones. Tras el aparente fracaso de dichas medidas parciales, se toma la rigurosa medida del confinamiento total, durante las próximas tres semanas.

De acuerdo a lo anunciado por Benjamín Netanyahu, los ciudadanos quedarán restringidos en 500 metros de sus domicilios. Solamente podrán traspasar estos límites, quienes presten servicios de alimentación, sanidad, electrónica y hogar.

De igual manera, anunció que colegios y universidades estarán cerradas. Asimismo, restaurantes y lugares de ocio.

Gran malestar entre la población judía, causó la pretensión del gobierno de impedir los desplazamientos masivos y las reuniones familiares multitudinarias, que se realizan durante las festividades.

Las medidas de confinamiento programadas hasta el 10 de octubre, impiden la celebración del Sukot o fiesta de los tabernáculos y del Dia del Arrepentimiento o Yom Kipur.

En este sentido, Netanyahu indicó, que lamentablemente las fiestas judías de este año, no se harán como de costumbre.

Asimismo, expresó que durante estas tres semanas solo estarán permitidas reuniones de un máximo de 10 personas, en lugares cerrados y hasta 20 personas en sitios abiertos.

El presidente Netanyahu reconoció que fue un error la prematura apertura que siguió al estricto confinamiento de marzo y abril. Asimismo, indicó que las poblaciones afectadas son las menos favorecidas.

De acuerdo a esto, más de 60.000 casos están entre israelíes árabes y judíos ultraortodoxos, que corresponden al 20% y 11% de la población respectivamente.

A pesar del toque de queda nocturno impuesto a partir de la semana pasada en las 40 poblaciones de Israel más golpeadas por la pandemia, el índice de contagios sigue subiendo. Además, se observa gran multiplicación de contagios entre los jóvenes, en su gran mayoría asintomáticos.

El malestar entre la población llega hasta los miembros del gabinete. En efecto, el ministro de Vivienda Yakov Litzman, dimitió en rechazo a la imposición del nuevo confinamiento.

Litzman quien es líder del partido ultrarreligioso Unión por la Torá y el judaísmo, expuso que esta medida impedirá el rezo durante el Año Nuevo.

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