Las telenovelas a punto de morir frente a las series de tv

Claves para entender el innegable e impresionante éxito de las series estadounidenses en América Latina

 

Por Victoria González Albanez

 

Es imparable el auge de las series de televisión estadounidenses en dicho país. Algunos las consideran más interesantes, vivas y mejores que el cine. Sin embargo, el crecimiento en audiencia que han tenido en América Latina, es innegable y hasta impresionante. Incluso, los fans,  descargan en Internet y comentan las últimas novedades. Medios digitales, han calado tímidamente, cuando se animan a estrenarlas en versión original subtitulada (como ha pasado con “Gossip Girl”, “House” y la propia “Pushing daisies”), solo para capturar al público latinoamericano.

 

Además los premios y nominaciones, a algunas series estadounidenses, han colaborado a su posicionamiento en Latinoamérica. Tenemos el ejemplo de “Breaking Bad”. Un seguidor, que no quiso identificarse para este artículo, asegura que “aun cuando se habían completado ya las dos primeras temporadas, decidí actualizarme. Me bastó una conexión a Internet. Llegué a ver más de cinco episodios por día. En menos de un fin de semana había terminado la tercera temporada. Así continué, hasta finalizar la saga”.

 

En otro sentido, Angélica Guerra, directora general de Sony Pictures Television (SPT) para Latinoamérica y el público hispano de Estados Unidos, asegura que “aunque los latinos – cada vez más – se convierten en seguidores de las series estadounidenses, la penetración no ha sido suficiente. En parte, porque la televisión por cable aún no cuenta con un crecimiento acelerado en la región”.

 

Sin embargo, considero que esta opinión fue utilizada para justificar la salida al aire de “Metástasis” la adaptación latina (más copia que otra cosa) de la exitosa serie “Breaking Bad”, la cual estaba bajo su tutela.

 

Una versión sin éxito y un producto innecesario. Cualquier telespectador – medianamente instruido – puede apreciar que los planos empleados, el decorado y las interpretaciones resultan bastante deficientes. No obstante, por respetar el guion original – por copiar casi plano a plano – no se terminó convirtiendo en el típico culebrón latino, al mejor estilo “Escobar, el Patrón del Mal” (inspirada en la vida del narcotraficante colombiano Pablo Escobar), donde las escenas de pasión, desamor, traiciones, disparos y narcotráfico, son las características principales.

 

 

El auge de las series estadounidenses en América Latina se debe, además, a una audiencia cansada de que las producciones televisivas latinas se conviertan en novelas sobre el narcotráfico, donde los protagonistas escuchan reguetón, secuestran y matan a inocentes. Los frutos de la que fue  -hasta hace una década – la meca de la telenovelas, en el continente, los consumen el mercado de la producción televisiva americana.

 

Ejemplo de ello, es el éxito – indudable – de “Game Of Thrones” (Juego de Tronos). Una serie pensada para atraer a todo tipo de público. Entre ellos, el latino. En Latinoamérica se ha convertido en un verdadero fenómeno de masas. Probablemente por las siguientes razones: grandes dosis de intriga e historias de giros inesperados (eliminando el típico cuento de hadas, donde la mujer – de bajos recursos económicos – termina casándose con el dueño de una gran finca, en donde ella sirve como parte de la servidumbre. Un final, totalmente, esperado), una cuidada escenografía y producción de película (los latinoamericanos están acostumbrados a filmaciones realizadas en estudios de bajo presupuesto), amplio abanico de personajes (En las telenovelas de América Latina predominan un solo protagonista y un antagonista). Más la locura de las redes sociales, “la complejidad de su guion y la gran variedad de interpretaciones han hecho que sea perfecta para ser comentada, al detalle, en Internet”, asegura el periodista Jaime González para BBC Mundo.

 

 

La caída de las telenovelas

La revista Forbes, publica un artículo donde informa que la firma de investigación de mercados “Business Bureau” estima que actualmente existen 86.45 millones de hogares con TV paga en Latinoamérica. Lo cual representan una penetración de 52% en la región. Venezuela destaca como el país que mayor contratación tiene de este tipo de servicios.

 

Este mismo artículo, asegura que, aunque la televisión paga no alcanza su punto máximo de cobertura,  la programación – de estas series – ya atrapó a los usuarios de Internet. En el 2015, 17 de ellas (“House of Cards”, “Game Of Thrones”, “Grey´s Anatomy”, “Modern Family”, “The Walking Dead”, “The Simpons”, entre otras) fueron las más vistas en 6 países Centroamericanos: El Salvador, Panamá, Costa Rica, Guatemala, Nicaragua y República Dominica. Este último con 965.242 suscriptores de televisión paga.

 

Abordando el caso de Venezuela, precisamente en este país con dificultad se producen una o dos telenovelas al año. Además la política explícita del Gobierno actual (Y del fallecido Presidente venezolano, Hugo Chávez) hizo que la industria mermara.

 

La televisión en este país no puede escapar de la enorme crisis económica. La publicidad ha caído, existe una gigantesca migración de talentos artísticos y el Gobierno castiga políticamente a un grupo crítico de actores y no renueva concesiones a canales que se le opongan, tal fue el caso de Radio Caracas Televisión (RCTV) en el año 2007.

 

Estos hechos perjudican la producción de novelas en Latinoamérica, “pues Venezuela produjo, en 2015, 4 y ninguna, de las 30 producciones de ficción más vistas en América Latina, vino de este país, el cual lideraba – esa lista – hace una década con 13 o 15 telenovelas cada año”, asegura el periodista Daniel Pardo para BBC Mundo (Caracas).

 

Este hecho, sumado a que la piratería (venta de series grabadas en un disco) no es penado en Venezuela, ha permitido el auge de las series estadounidenses en el país.

 

No es raro oír conversaciones, en los pasillos de una oficina o clínica, relativas a los finales de temporada o análisis de algún capítulo de “Grey´s Anatomy”y “Dr. House”, esto tuvo su génesis a principios de los 2000, cuándo las series temáticas estadosunidenses penetraron el mercado de habla hispana, cómo lo fue el caso de ¨ER¨ que sirvió como experimento para las televisoras latinoamericanas ya que colocaron el drama médico hecho por Warner en horario estelar los domingos y el resultado fue exitoso.

 

 

Los latinos, una audiencia ansiosa por la producción televisiva estadounidense

Los latinos se han convertido en un público ansioso por estar al día con las series más exitosas, para el momento, en Estados Unidos. Ejemplo de ello es que más de 4 millones de televidentes latinoamericanos sintonizaron y fueron cautivados por el capítulo final  (The Winds of Winter) de la última temporada (sexta entrega) de “Game of Thrones”.

 

En su totalidad, la temporada completa fue vista por un 29% más de seguidores en dicha región, comparado a la quinta entrega. Asegura HBO, según un comunicado emitido por la división.

 

Lo que sí es un hecho, es que estas series estadounidenses distan mucho de la realidad de los países latinoamericanos. Ejemplo de ello es la afamada “House of Cards” (producida por Netflix) donde lo que se esconde y hay detrás de los pasillos del poder en las capitales de América Latina es muy distinto, probablemente igual de entretenido; que la historia que se vive en las esferas del poder y del Estado en Estados Unidos.

 

Estas series estadounidenses, venden estereotipos que permiten que las tradiciones culturales y regionales decaigan. Queda el reto de unificar, mediante la producción televisiva latinoamericana, a una región del mundo que no solo comparte un habla sino también un sentido nacionalista. Con una diversidad cultural rica y exquisita. Y dejar al lado, los intereses políticos – como hacer uso de los medios para proliferar una ideología – (como es el caso de Cuba y Venezuela) y económicos, donde grande empresas usan los medios para expandir sus intereses (ejemplo: Grupo Salinas que comanda TV Azteca).

 

Trabajo especial escrito para Ojo Global Noticias por Victoria González Albanez.

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