Colombia conmocionada por la muerte violenta de una niña de siete años

Colombia se ha unido en la indignación por el caso del brutal asesinato de una niña de 7 años

 

Bogotá, 5 dic (EFE).- Las autoridades de Colombia aunaron hoy esfuerzos para investigar el rapto en un barrio popular, la muerte violenta y el posible abuso sexual de una niña de siete años cuyo cadáver fue hallado en un exclusivo apartamento de Bogotá.

 

La noticia, conocida a primera hora de la mañana, pese a que la niña falleció este domingo, levantó voces de indignación que reclaman justicia y piden la cadena perpetua para los culpables.

 

Luego de su desaparición, el domingo, la Policía de Bogotá halló sin vida a la niña Yuliana Andrea Samboni en un apartamento del exclusivo barrio Nueva Granada, en el sector de Chapinero, con aparentes signos de violencia sexual, si bien Medicina Legal todavía no ha confirmado si se produjeron abusos.

 

La Policía dijo que el principal sospechoso del crimen es un arquitecto de 38 años pues el cuerpo de la menor fue ubicado en un inmueble propiedad de su familia en el que pasaba temporadas y que actualmente se encuentra a la venta.

 

Ese hombre se encuentra en este momento «recluido en un centro asistencial bajo una crisis», según explicó el comandante de la Policía de Bogotá, general Hoover Penilla, en una rueda de prensa.

 

Agregó que esa persona está «bajo custodia» puesto que no hay una «orden de captura vigente».

 

El arquitecto fue trasladado a la clínica Navarra, centro que emitió un comunicado en el que señalaron que el presunto agresor fue enviado «de otra institución sin aviso previo o confirmación por presentar dolor torácico y (para) descartar patología cardíaca».

 

«Con profunda indignación condeno crimen contra niña de siete años en Bogotá. Que todo el peso de la justicia caiga sobre responsable», dijo el presidente Juan Manuel Santos.

 

El alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, dijo a periodistas que rechazaba «rotundamente» las circunstancias violentas que rodearon la muerte de esta menor «que al parecer tuvieron componentes de secuestro, tortura y abuso sexual, según lo manifestaron las autoridades».

 

El gobernante añadió que un equipo interdisciplinario de la Alcaldía brinda acompañamiento y asesoría especializada a la familia de la niña.

 

Por su lado, el ministro de Justicia, Jorge Eduardo Londoño, pidió «investigar tan atroz crimen».

 

«Es un caso que a cualquiera le arruga el corazón, que lo conmueve y está en manos obviamente de las autoridades judiciales que deben ser las encargadas de investigar tan atroz crimen», declaró Londoño a los periodistas.

 

Entre tanto, el ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, condenó la muerte de la menor y aseguró estar «conmovido» por un asesinato que describió como una «monstruosidad».

 

A las voces de condena se unió la de la directora general del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), Cristina Plazas Michelsen, quien advirtió que la violencia contra las mujeres es «una realidad» en todos los estratos y pidió cadena perpetua «para violadores y asesinos de niños».

 

«Me duele el alma, me duele Colombia, me duele el mundo. La desgarradora historia de Yuliana se repite todos los días en todo el planeta», indicó Plazas en un mensaje en su cuenta de Twitter.

 

A su vez, la Casa de la Mujer apuntó que el asesinato de la menor y las violencias contra las mujeres exige que se declare «una crisis humanitaria y luto nacional».

 

El Instituto de Medicina Legal de Colombia investiga además si la menor fue violada antes de fallecer, informaron fuentes de esa institución, que detallaron que todavía no han concluido las investigaciones al respecto.

 

La muerte de la menor ha conmovido a los habitantes de Bogotá, algunos de los cuales han convocado concentraciones ciudadanas para rechazar el hecho, la primera este mediodía frente a la Clínica donde se encuentra el sospechoso, y otra en el Colegio Simón Rodríguez, en el que estudiaba la pequeña.

 

 

https://youtu.be/885JsAu51oA

 

Bogota protesta

 

Alrededor de 200 personas se congregaron hoy frente la Iglesia Nuestra Señora de Lourdes, en Bogotá, para pedir «justicia» por la muerte de una niña de siete años raptada en un barrio popular y que luego apareció muerta en una exclusiva vivienda de la capital colombiana.

 

El momento más sobrecogedor del acto, realizado en el corazón del barrio Chapinero, fue el minuto de silencio en memoria de la niña en el que participaron vecinos que portaban flores blancas y velas, reclamando el fin de los feminicidios en Colombia.

 

«El futuro de las niñas es siempre hoy», rezaba una de las pancartas exhibidas durante la concentración, organizada por la Alcaldía de Bogotá y que contó con la participación de varios representantes distritales que expresaron sus condolencias por la muerte de la menor que sacudió al país.

 

La noticia, conocida a primera hora de la mañana, pese a que la niña falleció este domingo, levantó voces de indignación que reclaman justicia y piden la cadena perpetua para los culpables.

 

La directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), Cristina Plazas, hizo desde la plaza un llamamiento al Congreso de la República para que se debata la posibilidad de aplicar penas de «cadena perpetua» para los condenados por violación de niños.

 

«La violencia sexual es una realidad en todos los países, cada vez tenemos más casos que creemos que se deben castigar con las penas mas severas, por esta razón pedimos la cadena perpetua», agregó la funcionaria en declaraciones a Efe.

 

Por su parte, Liliana Cortes, activista de un proyecto prevención y acompañamiento a la violencia intrafamiliar y sexual de Chapinero, calificó de «brutal asesinato» la muerte de la pequeña Yuliana y pidió «justicia y mecanismos efectivos» para la protección de niños y niñas.

 

Unión de las dos Bogotas

 

Apenas un kilómetro separa la popular barriada bogotana en que vivía la niña de siete años Yuliana Andrea Samboni del exclusivo sector de Nueva Granada, un abismo social que recorrió el domingo tras ser raptada por uno de sus vecinos ricos, en cuya casa murió posiblemente tras sufrir abusos sexuales.

 

Yuliana jugaba a las puertas de su humilde hogar junto con su hermana, de tres años, y un primo algo mayor, según explicó a Efe una de sus tías, quien prefirió no dar su nombre ni mostrar su rostro a la cámara.

 

Llegar a la precaria vivienda, construida en las lomas orientales de Bogotá, no es fácil. Es necesario internarse por una carretera a medio asfaltar que serpentea por los cerros hasta la casa de los Samboni.

 

Allí conviven padres, tíos, primos y hermanos en unas condiciones de pobreza que contrastan con el sector de Chapinero sobre el que se eleva su barrio, el Bosque Calderón Tejada.

 

La familia vive con el sueldo del padre albañil, quien sostenía a la pequeña Yuliana, la hermana menor y debía ser suficiente para un nuevo vástago que espera la madre, hoy hospitalizada.

 

El pasado domingo toda la familia amaneció en un festivo más cuando uno de sus vecinos ricos, cuyo nombre no ha facilitado la Policía por temor a una posible intromisión en la investigación, llegó hasta la remota zona a bordo de una camioneta de alta gama.

 

Frente a la casa, donde se acumulan restos de materiales de construcción y que parece poco preparada para las inclemencias de las lluvias de Bogotá, se paró el conductor, se ganó la confianza de Yuliana, la atrajo hasta el asiento del copiloto y la empujó dentro del vehículo, según detalló su tía.

 

Entonces el conductor se dio a la fuga siguiendo la vía en búsqueda de la otra salida del barrio, sin embargo chocó contra un camión de acarreos y tuvo que darse la vuelta para salir por el camino por el que entró.

 

En ese lapso, el primo de Yuliana acudió a avisar a la madre de la menor de lo que había sucedido.

 

Esta, pese a su avanzado estado de gestación salió corriendo para intentar parar el carro en el que se llevaban a su hija por la única vía que recorre el Bosque Calderón Tejada.

 

Sin embargo, entre la confusión no supo identificar el vehículo en el que se llevaban a su hija pese a que pasó por su lado, según constataron los vecinos gracias a las cámaras de seguridad del barrio.

 

«Todos vieron la camioneta y eso se puede ver en los videos, pasó por al lado de muchos pero nadie sabía del hecho. Si los papás hubieran alertado la camioneta no hubiera salido del barrio», detalló Sonia, vecina de los Samboni.

 

La mujer comentó que en otras ocasiones cuando alguien ha intentado robar en la zona los propios vecinos lo impidieron porque «es un barrio muy unido».

 

Sonia, como muchos otros, se preguntan si el conductor, quien hasta el momento no ha sido detenido y se encuentra ingresado en un centro médico por «una crisis», había visitado la zona previamente.

 

Son muchos los vecinos que relatan que últimamente varios vehículos de alta gama han pasado por la zona, algo que en opinión de la presidenta de la Junta de Acción Comunal (JAC), Marta Inés Díaz, se debe a inmobiliarios que recorren la zona porque ambicionan impulsar proyectos de construcción en un área de paisaje privilegiado.

 

Desde que conoció la noticia, Díaz puso en marcha una campaña para recaudar fondos que permita a la familia Samboni financiar el funeral de Yuliana y su traslado a la pequeña aldea del departamento del Cauca (suroeste) en que nació.

 

«En el barrio somos muy solidarios y hemos tenido muy buena respuesta», agregó Díaz.

 

Las muestras de solidaridad e indignación no tardaron en llegar y a las puertas del edificio donde vive el presunto responsable del rapto se reunieron hoy una decena de vecinos del barrio Nueva Granada para reclamar justicia y cadena perpetua.

 

Juliana Botero, quien hizo la convocatoria frente al edificio, subrayó que en Colombia se han conocido «muchos casos donde la justicia no opera pertinentemente y las cosas quedan archivadas, en el olvido».

 

«Esta es una familia de escasos recursos y el presunto asesino de Yuliana procede de una familia adinerada. Naturalmente en Colombia lo dice la historia, los casos tienen preferencia a esas personas de no judicializarlas y darles una sentencia de mano fuerte», concluyó.

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