Banco de Japón pronostica deflación económica

El temor de una deflación económica en Japón, se viene sintiendo desde hace unos meses. Por primera vez desde hace tres años, se presentó una caída fuerte de los precios al consumidor. No solo se ha reducido en gran proporción la producción en las fábricas nacionales, sino que también, debido a la pandemia, los pedidos han bajado sustancialmente. 

En mayo el índice de precios de consumo (IPC), disminuyó un 0,2% al compararlo con el año anterior. Asimismo, en abril se presentó otro descenso interanual, no acaecido desde 2017, el IPC disminuyó otro 0,2%. Las cifras del indicador, suponen un descenso consecutivo ocasionado por el impacto de la pandemia.

El colapso histórico del precio del petróleoy disminución por ende de los costes de la energía, es otra de las causas. Lo que refleja una disminución global de la actividad económica y además aumenta las perspectivas de deflación. Contribuyendo por lo tanto a  la disminución de la economía no solo de Japón sino a nivel mundial.

Sin embargo, las expectativas de una deflación económica en Japón están presentes. Debido indudablemente al fuerte impacto de la crisis provocada por el coronavirus. A pesar de que la economía de Japón es la tercera más fuerte y más grande del mundo

El Parlamento aprobó recientemente un presupuesto adicional. Con el fin de financiar 1,1 billones de $, o que equivale a 998 mil millones de euros. Como programa de estímulo para atenuar el impacto de la crisis sanitaria activado por el Gobierno de Shinzo Abe.

Asimismo, el Banco de Japón (BOJ) anunció que está dispuesto a aumentar y si es necesario duplicar esfuerzos en vías de apoyar el programa de estímulos económicos del gobierno.

Por otra parte, Haruhiko Kuroda, gobernador del banco, anunció que la institución está lista para responder al impacto económico ocasionado por la pandemia. El cual considera que inclusive llegaría más allá de los límites de la crisis financiera vivida en el 2008.

En este sentido afirmó que “la situación actual puede tener efectos negativos mayores a la caída de Lehman Brothers” por lo que es necesario que el Gobierno y el banco central trabajen en forma conjunta para hacer frente a esta situación. Por los momentos, el BOJ pronosticó que la inflación disminuirá durante los tres años venideros, muy por debajo del 2% anual que se había estimado. 

Se teme una nueva deflación económica

El análisis de la situación de la economía en Japón durante estos dos primeros trimestres avista un camino hacia la deflación. Situar el incremento anual de la inflación en el 2%, no parece lograrse, pues la pandemia es “un obstáculo considerable”.

Es necesario que el BOJ tome medidas de flexibilización para disminuir las probabilidades de riesgo de que la economía caiga y se instale en la deflación. Por lo que la junta de política monetaria del BOJ en prevención de que la pandemia empuje nuevamente hacia esta situación, consideró tomar medidas adicionales para evitarlo.

La disminución del índice de precios de consumo (IPC) es un indicador que resalta la dificultad de lograr la meta propuesta por el banco. Por lo que decidió, ampliar las cifras contempladas en su programa de créditos para apoyar a las empresas afectadas por la pandemia.

Ampliará a 110 billones de yenes (901,000 millones de euros/1.02 billones de dólares) el monto del programa de financiamiento a coste cero. Asimismo, otras medidas de liquidez para las empresas afectadas. Lo cual se estima en 25 billones de yenes más (614,790 millones de euros/697,000 millones de dólares) que la cifra que el BOJ anunció en mayo.

Otras acciones de emergencia puestas en marcha por el BOJ para sustentar la economía, es mantener estable sin alterar, la mayor parte de su programa de estímulo, activado desde el 2013. 

El Banco de Japón está consciente que la situación económica japonesa es grave y que se mantendrá así por un período de tiempo. El IPC se mantendrá en valores negativos. Pues es más que evidente que «el aumento de las quiebras de empresas y la suspensión temporal de negocios puede tener un impacto negativo en el empleo, los precios y las finanzas».

El PIB en el primer trimestre presentó una caída del 0,6% entre enero y marzo y ya en el último trimestre del 2019, hubo un descenso del 1,9%. Además, el impacto no solo es interno, también en el exterior, por lo que las exportaciones se han perjudicado en gran cuantía.

Sin embargo, el BOJ tiene confianza en que en forma gradual la economía se irá recuperando. Y si es necesario, se tomarán otras medidas de flexibilización, adicionales a las ya puestas en marcha. Se hará lo necesario para combatir el impacto generado por la pandemia del coronavirus.

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